Al día siguiente, aún seguía sorprendida por la facilidad de aquel chico para colarse en mi casa, y para verme en momentos que no debía. Sin ser cosciente, había estado toda la tarde anterior, después de lo ocurrido, y esta mañana dándole vueltas a mi cabeza, había sido un idiota y un maleducado, pero no podía quitar el echo de que era bastante atractivo. Pensándolo mejor, que me hubiera tirado del sujetador era lo mejor que podía haber pasado, pues en ese instante las ganas de besarlo se habrían apoderado de mí, y no hubiera sido lo mejor.
Me estaba vistiendo para una fiesta esta noche en la playa, aunque era verano, mis padres trabajaban, y de mi hermana pequeña se encargaba la cuidadora, que no está al tanto de mis entradas y salidas de casa, a si que podía llegar a la hora que me apeteciera.
Cogí un bikiny de estampado que resaltaría mi piel bronceada, y lo deslicé hasta llegar a mis caderas. Me puse unos shorts rasgados, y pensé en solo llevar el bikiny en la parte superior, pero decidí llevar una camiseta a la fiesta, allí ya podría quitármela.
Harry no me había llamado, ni mandado ningún mensaje, y ya estaba dañando mi autoestima, él quería mi número, ¿Por qué no me había llamado? No es que tuviera ganas de hablar con él, pero tenía coriosidad por saber que era lo que quería de mí, y de por qué estaba en mi cuarto la tarde anterior.
Les mandé un mensaje a Dani y a Abie para decirles que ya iba a salir. A los pocos minutos obtube sus respuestas diciendo que ella hacían lo mismo.
Cuando ya estaba allí busqué a mis amigas entre la multitud, me costó un poco encontrarlas, pero al fin lo logré. Estaba atardeciendo en la playa, se podía ver el sol esconderse por las colinas, el alcohol se olía a distancia, había unas cuantas barras donde servían bebidas, y grandes equipos de música. A medida que íbamos avanzando hasta la zona de baile nos encontrábamos con grupos de tres o cuatro chicos fumando tabaco, y otras especias que no podía distinguir. Había estado en muchos sitios, y el olor de las drogas, el tabaco y el alcohol no me afectaba, pero a mis amigas parecía atemorizarles. Dani vestía un precioso vestido blanco que resaltaba su perfecta figura y lucía sus ojos azules, Abie optaba por un look más atrevido, shorts muy cortos y una camisa blanca completamente transparente, llevaba una flor blanca en el pelo que resaltaba sus ojos marrones, y lo acompañaban con su pelo castaño.
Por fin llegamos a la zona de baile, donde estaba más despejada. Empezamos a bailar, había unos chicos cerca nuestra y Abie empezó a hacer la típica broma de "Mira tu novio" que a Dani no le hacía ninguna gracía, sus mejillas se enrojecían, y eso le hacía gracia a Abie.
Empecé a tener un poco de calor y sed. Les avisé a mis amigas de que iba a por algo de beber, y salí hacia una de las barras.
Llegué con facilidad, pues la gente estaba mucho más dispersa, me acerqué al tipo de la barra y este me miró con una sonrisa. Estaba rapado y llevaba una camiseta blanca demasiado pegada.
-¿Que quieres que te sirva guapa?
-Un mojito por favor
-Marchando.-Esto es lo bueno de las fiestas al aire libre, no piden el carnet al servir alcohol. Me sirve mi bebida y busco en mi bolsillo para pagarle, cuando ya lo he hecho, mi móvil vibra, lo saco de mi bolsillo trasero y lo desbloqueo, tengo un nuevo mensaje.
"Estás hermosa con esos shorts" El nombre de Harry aparece justo debajo del mensaje, indicando que el había enviado en mensaje. ¿Como sabía lo que llevaba puesto? ¿Estaba aquí? Giré mi cabeza hacia la derecha y hacia la izquierda, no había rastro de rizos por ninguna parte. ¿Donde estaba? De repente, sentí unas manos grandes agarrar mi cintura por detrás, me giré y lo encontré de frente, mirándome inquietante, me sorprendió su poca verguenza a la hora de posar sus manos en mi cuerpo. La sonrisa del día anterior aún perturbaba en su rostro.
-Si puedo recordar, dijistes que borrarías mi número.-Dijo, y rió.
-Y así es, lo he borrado.-Mentí. Harry soltó una enorme carcajada y dijo:
-Princesa, los dos sabemos que no lo has borrado.-Me guiñó el ojo. Me separé de el con el brazo entre nosotros y deje mi bebida en la barra, dispuesta a irme, pero me agarró del codo aferrándome a él.
-Quiero una cita con tigo.-Dijo. Me reí con un tono irónico echándome hacia tras.
-Ni en broma.-Dije.
-¿Por qué no? ¿A tus padres no les gustaría que salieras con migo?-Dijo burlándose de mí. Yo sabía perfectamente que la idea de que a mis padres no les gustara solo me hacía sentirme más atraída por él, pero la verdadera razón por la que no iría a una cita era porque era un idiota, y un maleducado.
-No, no es eso, yo no quiero salir con tigo, no me agradas, eres tan...
-Irresistible.-Continuó él.
-Idiota.-Dije yo.
-Guapo.-Siguió autodescribiendose, sin fallar en adjetivos.
-Maleducado.
-Sexy.- Se acercó un paso más a mí y se mordió el labio inferior dejando al descubierto sus perfectos dientes blancos. Estaba en lo cierto, Harry era de los chicos más atractivos que había visto. Se acercó un paso más, a pocos centímetros de distancia, casi juntando nuestras narices.
-N-no te acerques tanto.-Mi voz estaba entrecortada y lo dije casi en un suspiro. Las comisuras de sus labios se estiraron, sin hacer caso a lo que le había dicho se acercó un poco más, posando sus manos en mi cintura y pegándome contra su cuerpo, su piel estaba caliente. Posó sus labios en mi cuello, y los bajó hasta mi hombro, dejando pequeños mordiscos en mi piel, mientras acariciaba mi antebrazo delicadamente con sus uñas. Noté como los vellos de mi nuca se erizaban, y no podía poner ningún tipo de resistencia frente a su tacto. Me agarré a su camiseta, para evitar soltar suspiros y dar alguna vaga señal de que me gustaba lo que estaba haciendo. Subió desde mi hombro hasta justo debajo de mi mandíbula, cambiando los mordiscos por ligeros besos con los labios. No me gustaba él, ni la forma en la que me trataba, era un maleducado, un imbécil y un idiota, estaba segura de que eran infinitas las chicas con las que había compartido emociones como esta, y que serían muchas más, pero de alguna forma, sentirlo cerca era placentero. Mis piernas empezaron a flojear, y me temblaban exageradamente.
-Para..-Le dije, pero en vez de eso, prosiguió besándome el cuello. -Para por favor...-Le pedí, pues mis piernas temblaban demasiado para seguir aguantando esto. Me sorprendió lo rara que me sentía en este momento, me sentía frágil y débil, y sin ningún tipo de control de la situación. Puse mi mano entre su cuerpo y el mio, para evitar el contacto y así lograr separarlo, pero fue en vano, puso su otra mano en el lado contrario de mi cuello para acercarnos más.
-Te estoy pidiendo que pares...-Le dije casi sin poder hablar, mi vos sonaba frágil y tímida, y el pareció darse cuenta, puesto que paró, y alejó sus labios de mi cuello.
-¿No te gusta?-Preguntó.
-N-no.-Respondí lo más segura que pude.
-Estas pálida.-Aseguró. Y estaba en lo cierto, mis piernas habían dejado de flojear en el momento en el que se alejó de mi, pero había afectado a mi color. -¿Te encuentras bien?-Preguntó. Habría respondido pero me sentía mareada, y mi voz seguía sin querer salir, en vez de eso negué con la cabeza, en señal de que no me sentía en mi mejor momento.
-Ven con migo.- Dijo agarrándome de la mano y alejándome de la multitud. Yo no quería ir con él a ninguna parte, y menos alejarme de la gente, pero me encontraba sin ánimos para contradecirle. Arrastró de mí entrelazando nuestros dedos, y me llevó hasta la parte trasera de una caseta blanca.
-Espera aquí.-Me dijo. -No te vallas.- Me apoyé en la fachada blanca de la caseta, y vi como se alejaba y se adentraba en la caseta. Pensé en irme, en salir corriendo y dejar de sufrir esos ataques de ansiedad cada vez que se acercaba, pero sería inútil, me encontraría, además no estaba con fuerzas como para huir.
Al cabo de dos minutos volvió con una toalla de playa colgada al hombro, pasó por mi lado y sonrió, esperando que le siguiera, me guió con sus manos puestas en mi cintura hasta la orilla de la playa. Estiro la toalla sobre la arena y me hizo una señal para que me sentara, yo obedecí y me senté. Harry se adentró en el mar y hundió sus manos en el agua empapándolas. Se volvió hacia mi colocándose de rodillas, y presionó sus manos contra mi cara, estaban frías por el contacto del mar por la noche.
-¿Te sientes mejor?-Preguntó. Le agarré las manos para apartarlas de mí, pero no pude hacerlo con la fuerza que hubiese querido, y me paré a mitad de camino, con sus manos sujetas por las mías a poco espacio de mi pecho. Él abrió los ojos alarmante frente a lo que parecía una insinuación.
-¿Qué estás haciendo?-Dijo.
-Emm... nada. no quería...-Mi voz sonaba entrecortada, me levanté con las manos puestas en la cara. -Puedo echarme agua yo sola.-Me alejé de el y me adentré en el mar, hundí mis manos en el agua y me salpiqué en la cara.
-¿No quieres que te ayude?-Me preguntó desde la orilla, estaba más lejo de lo normal, a si que pude responder con facilidad.
-No, puedo yo sola.-Dije, creo que era la frase más convencida de mi misma que había pronunciado, y que era la primera vez que mi voz sonaba firme. Pero eso cambió, Harry se adentró en el agua y se posó detrás de mí.
-T-te he dicho que puedo hacerlo sola...-Esta vez no sonaba tan segura, era más como un ligero suspiro.
-Ya, ¿No puedo ver como lo haces?-Su voz sonaba tan cerca que su aliento daba placer a mis oídos, mi piernas volvieron a temblar, me giré para encontrarlo de frente, y me encontré con si intimidante sonrisa que pedía más de mí.
-Estas temblando.-Dijo, y rió. Eso no me hizo parar, todo lo contrario, se dió cuenta de que algo pasaba cuando se acercaba a mí, y eso solo me ponía más nerviosa. -Ven que te sujeto.-Dió un paso más hacia mí, lo que por un acto reflejo me hizo retroceder.
-No.-Murmuré.-No te acerques más.-Ordené. Pero no me hizo caso, prosiguió dando pasos hacia mí, y yo proseguí esquivándolos. Mi talón se chocó con una piedra que se encontraba en el fondo, y haciéndome perder el equilibrio por completo, caí al agua empapándome por completo. Harry hundió sus grandes manos en el agua y me sacó, yo observaba su imagen desde el fondo, sus ojos expresaban preocupación, y rápidamente me sacó del agua.
Estaba empapada de la cabeza a los pies, mi ropa estaba chorreando, y mi camiseta se pegaba a mi cuero descaradamente. Harry cogió la toalla y me enrrolló en ella. Tenía frio, era una noche de verano, pero el agua estaba fria, y hacía un ligero viento, el tiempo perfecto para estar seca, pero mojada se hacía tonar la noche en mi piel. Harry frotó la toalla entre mis brazos para secarlos, pero era inútil, yo seguía tiritando.
-¿Tienes frío?-Pregunto. Yo asentí con la cabeza, y añadí:
-Mucho.
Harry se sacó la camiseta, me quede impresionada frente a sus perfectas adominales, tenía el cuerpo perfectamente definido, y decorado con plenitud de tatuajes. Estiró su brazo ofreciéndome su camiseta.
-Toma, póntela.-Dijo.
-¿Tú no tienes frío?- Pregunté.
-¿Con tigo aquí?-Preguntó.-Imposible tener frío.-Me guiñó un ojo. De cierta forma me agradó ese cumplido, era coqueto, un poco insinuante, pero para decir verdad era lo menos insinuante que había dicho. Sonreí levemente, pero parecía satisfecho. Agarré su camiseta. La posé en mi brazo y me saqué la mía delicadamente, para evitar enseñar algo que no debía.
-Llevo bikiny.-Dije. -No te hagas ilusiones.- Esta vez el ojo se lo guiñé yo, y se echó a reir.
-Te has espabilado ¿no?- Dijo con un tono vacilante. -¿Quieres que me acerque a ti?- Era evidente que me ponía nerviosa cuando se acercaba, pero que lo dijera en voz alta me hacía estremecer. Me quede callada, no dije nada, solo solté mi camiseta en la arena, y me coloqué la suya, aspiré su olor y me hizo sentir bien.
Seguía teniendo frío, pues mis piernas seguían empapadas.
Harry se acercó lo más que pudo a mí, mi cabeza se encontraba frente a su pecho, contemplando sus tatuajes, estaba fascinada frente a sus perfectos músculos, y me hacían sentirme demasiado atraída hacia él.
No se atrevió a tocarme, simplemente me escaneó de arriba a bajo, como me quedaba su camiseta. Su cuerpo desprendía calor, y era lo que yo necesitaba ahora mismo. No pude más frente a la tentación y dije:
-Tengo frío, abrázame.
No hay comentarios:
Publicar un comentario